La Selección Española, lista para el Tour del Porvenir Destacado

  • Por  RFEC
  • Publicado en Sub 23
La Selección Española, lista para el Tour del Porvenir
14 Ago
2018

El viernes arranca la cita Sub23 en la que el combinado nacional competirá con seis ciclistas: Fernando Barceló, Jaime Castrillo, Juan Pedro López, Gotzon Martín, Ibai Azurmendi y David González.

Serán en total 10 etapas las que tendrán que afrontar los ciclistas Sub23 que conformen el pelotón de la cita, que se disputará del 17 al 26 de agosto. Pascual Momparler, seleccionador nacional, ha convocado para representar a España a seis corredores: Fernando Barceló (Euskadi Murias), Jaime Castrillo (Movistar Team), Juan Pedro López (Polartec-Kometa), Gotzon Martín (Fundación Euskadi), Ibai Azurmendi (Fundación Euskadi) y David González (Caja Rural-Seguros RGA). Un equipo repleto de buenos escaladores entre los aspiran a todo hombres como Fernando Barceló, reciente medalla de bronce en el Campeonato de Europa Sub23, y Jaime Castrillo, que podrían teñir de rojigualdo un podio que ya en los últimos años ha visto en lo más alto a talentosos ciclistas nacionales como Rubén Fernández o Marc Soler.

España, segunda en el palmarés histórico de la competición con hasta 12 ganadores, solo superada por Francia con 19, buscará sus opciones en una vuelta que presumiblemente dominarán los escaladores y donde muchos coinciden en señalar como uno de los grandes favoritos al colombiano Iván Ramiro Sosa, pletórico de forma y motivación tras su victoria en la Vuelta a Burgos, donde fue capaz de imponerse a todo un tercer clasificado del Giro de Italia como su compatriota Miguel Ángel López. Colombia buscará así su segunda victoria consecutiva tras la cosechada por Egan Bernal en 2017.

Este año la edición arrancará y discurrirá las tres primeras etapas por un terreno siempre peligroso para los que se presuponen favoritos al triunfo final como es parte de la Bretaña francesa: un enclave escarpado que puede provocar dificultades a los conjuntos más potentes que pretendan dominar la carrera, entre los que se encuentra España. Al respecto de los primeros días, Pascual Momparler ha destacado que "serán los más difíciles para nosotros, por el viento y porque será difícil de controlar con solo seis corredores; tenemos que estar muy atentos a que no se nos cuele ningún rival importante en algún corte”.

La organización ha reservado para la cuarta etapa una contrarreloj por equipos que, aunque no resulta larga (20 km.) sí que puede provocar las primeras diferencias importantes de cara a la general. “En la crono tenemos que estar en los tiempos de los equipos que, como nosotros, son de escaladores, y a partir de ahí ya plantearemos cómo nos estructuramos de cara a los Alpes”, ha señalado el seleccionador.

La quinta etapa, de 130,4 km., se presupone idónea para una llegada masiva al sprint, mientras que al día siguiente, en la sexta etapa, los ciclistas tendrán que subir el muro de Cérilly, en la que será la etapa más larga de esta edición con un total de 183,5 kilómetros.

La esperada montaña llegará en la séptima etapa donde, como ya sucediera este año en el Tour de Francia, la organización ha decidido colocar un recorrido corto, pero intenso: 35,3 kilómetros entre Moûtiers y la subida final a Méribel (1ª categoría, 12,2 km.) con un desnivel positivo de 1.500 metros. Una etapa en la que los más valientes podrían probarlo desde el arranque.

De nuevo la carrera otorgará a los escaladores un final en alto en la octava etapa (106 km.). Los jóvenes promesas del ciclismo internacional tendrán que superar el Col du Vorger (3ª), el Col de Montessuit (2ª) y el Col de la Forclaz (2ª) antes de afrontar la subida final a Crest-Voland Cohennoz de 2ª categoría y 6,2 kilómetros al 7,2%.

Pero todo parece indicar que la carrera se decidirá en las dos últimas jornadas alpinas. En la novena etapa se antoja un gran ritmo de salida dado su escaso kilometraje (89 km.) en el que el punto y final lo pondrá la larga subida final a Val d'Isère, un puerta con una pendiente media no demasiado relevante (3,8%), pero que con sus 18 kilómetros seguro que pondrá a prueba las fuerzas de los corredores.

La jornada final deparará 150,8 kilómetros de recorrido en los que los ciclistas tendrán que afrontar de inicio la subida al Col de l'Iseran (15,5 km. al 5,8%), que coronarán en el kilómetro 16 para luego afrontar un largo y quebrado descenso hasta encontrarse ya a escasos 40 kilómetros de meta con el Col du Chaussy (13.1 kilómetros al 7,9%) y la subida final a Sant-Colomban-des-Villards, afrontando los 10,8 primeros kilómetros del Glandon, con una pendiente media del 5,9%.

“Tenemos un equipo hecho para plantar batalla”, ha concluido Momparler.

Contacto

Carta al editor